Servir para servirse a sí mismo

Hace algunos días, un amigo mencionó, en una conversación, una frase: “…uno hace las cosas porque hay una necesidad de servir, de compartir…”. Reflexionando sobre sus palabras, me doy cuenta de que, en realidad, se requiere todo un proceso de vida para llegar a esa profunda comprensión, es decir, no es un aprendizaje que el ser humano desarrolle de manera innata, tal como aprender a comer, caminar o correr.

Citando a Don José Ruiz ("La Sabiduría de los Chamanes, 2018), llegados a ese punto de comprensión, aceptación y amor a lo que somos, podemos vernos a nosotros mismos cuando miramos a otros a los ojos. Sabemos que ellos son al mismo tiempo nosotros mismos y que nosotros somos ellos, que todos estamos interconectados y que, por consiguiente, ayudarlos viene a ser lo mismo que ayudarnos a nosotros mismos.

A través de mi recorrido personal, he tenido la gran oportunidad de conocer a personas que están dedicadas total y completamente a compartir lo que tienen y lo que son; que inclusive han dado la vida misma al servicio de otros. No se puede dar lo que no se tiene, y en este sentido, es nuestra responsabilidad atravesar los muros que nos separan de los demás, que nos impiden vernos a través del otro.

Mi más profundo reconocimiento y agradecimiento ante todos ellos, hombres y mujeres, que tienen como estandarte de vida: el servir y compartir a los demás, a través del profundo entendimiento de que “Lo que doy me lo doy”. ¡Gracias!

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